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| Rubalcaba, ministro del Interior. |
18 de febrero de 2010, Tribuna de Navarra.-
El ministro trató de zafarse de la pregunta con una respuesta patética pronunciada con un hilillo de voz impropio de quien suele apuntillar a sus interpelantes en su último turno de palabra. Ocurrió en la habitual sesión de control al Gobierno. El Partido Popular sigue empeñado en acorralar al Gobierno y, en concreto, al ministro del Interior para conocer la verdad en el caso Faisán. Un asunto que comienza a preocupar seriamente a Pérez Rubalcaba al conocerse que, según todos los indicios, una operación policial prevista para desarticular la trama de cobro del mal llamado “impuesto revolucionario” se frustró porque altos mandos de la Policía dieron el “chivatazo” a los etarras para que no acudieran a la cita que al día siguiente iba a tener lugar en el bar Faisán de Irún.
No es la primera vez que Pérez Rubalcaba era interpelado para aclarar este escandaloso asunto. En las ocasiones anteriores, el ministro del Interior había negado con vehemencia que se hubiera producido el “chivatazo” al tiempo que acusaba a la oposición de inventar “patrañas”.
Pero ayer las cosas habían cambiado porque el día anterior se conoció un auto de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que ordenaba al juez Baltasar Garzón, en cuyo Juzgado se instruyen desde hace tres años diligencias a raíz de la querella presentada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo, a practicar una serie de pruebas a las que hasta ahora se había negado su titular.
En este contexto se produjo la pregunta al ministro del Interior formulada por el diputado del Grupo Popular, Ignacio Gil Lázaro. Éste interpeló a Pérez Rubalcaba para que dijera “sí” o “no” a la pregunta de si había dicho siempre la verdad sobre el llamado caso Faisán. El ministro contestó, lacónicamente, con una evasiva: “He contestado siempre a sus preguntas, Señoría”.
Gil Lázaro consiguió entonces desmoronar a Pérez Rubalcaba. Le acusó de haber faltado a la verdad en todo este tiempo. Le reprochó que hubiera tratado de confundir a la Cámara, alegando que los responsables de la extorsión habían sido detenidos meses después, cuando lo que se dilucida en el caso Faisán no es eso sino si el “chivatazo” a ETA supuso la comisión de un delito de revelación de secretos, lo que –como acaba de poner de manifiesto la Audiencia Nacional– es algo de suma gravedad sin precedentes en la democracia española.
Manifestó el diputado popular que estaba acostumbrado a que el ministro “se saliera por las ramas” en la respuesta que el ministro solía dar a sus preguntas. Y afirmó: “Usted sabe perfectamente por quién se dio el chivatazo, por qué se dio el chivatazo, cómo se dio el chivatazo y quién ordenó el chivatazo. El tiempo y la Justicia lo dirán”.
Emplazó al ministro a contestar “sí” o “no” a estas preguntas: “¿Es usted la X del caso Faisán? ¿O lo es el señor Rodríguez Zapatero?”. Y concluyó: “Nosotros vamos a seguir insistiendo en este asunto al servicio de la democracia, de la ley, de la Policía y de las víctimas”
Esta fue la respuesta, pronunciada con un hilillo de voz, por un Pérez Rubalcaba balbuceante y totalmente desarbolado: “Menos mal que usted no iba a proferir ninguna insidia en su pregunta parlamentaria. No hace usted otra cosa, cada vez con un tono más agresivo, más bronco. Y la verdad es que poco más se me ocurre decir. Muchas gracias, Sr. Presidente”.
(Véase el vídeo en la siguiente dirección electrónica: http://www.youtube.com/watch?v=FXMUTJCnzKA)
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