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Por Jose Ramón Román Rivas
Parece poco aceptable que mientras el aliado político número uno y en quien se ha apoyado principalmente Zapatero para aprobar todas las medidas de austeridad, de subida de IVA y toda desavenencia que se le ocurría al ejecutivo se haya gastado con parte de los sueldos de cada una de las familias que viven en Navarra un monto total de más de 50 millones de euros en el circuito de los Arcos.
El haber traído un circuito de las características del de los Arcos refuerza políticamente al llamémosle “delegado del gobierno en Navarra Miguel Sanz” pues se ha presentado a la opinión pública como quien ha conseguido traer un circuito a Navarra financiando gran parte del proyecto el cual ha querido que parezca el estandarte del desarrollo de la comunidad.
Pero no le ha salido tan bien como esperaba pues La Cámara de Comptos, el órgano de control y fiscalización independiente más antiguo de España, le ha dado un, también político, tirón de orejas al señor Sanz diciéndole que esta vez se ha pasado, que puede haber irregularidades pues no hay ningún documento que avale la participación del gobierno así como la posible existencia de favoritismos a la empresa Samaniego y que el circuito es económicamente inviable. Y la pregunta es: ¿A quién se le ocurriría que dicho proyecto tendría viabilidad económica sabiendo que requiere de una gran inversión e infraestructuras y sabiendo que quizá no estamos como para ir a ver las carreras de coches? A lo mejor es que el gobierno foral está tan influenciado por el ejecutivo nacional que se le ha pegado lo de la negación de la crisis.
Realmente no hace falta estudiar economía para saber que en los tiempos de crisis especialmente una como esta que no tiene precedentes es cuando hay que apretarse el cinturón, además de incrementar la eficiencia productiva incurriendo siempre en menos costes y por supuesto una política fiscal de bajada de impuestos. Durante los años que gobernó el PP en España demostró que con una bajada de impuestos se podía recaudar más pues promovías el consumo y el comercio era más fluido: se consiguió una mayor dependencia del mercado. Si subes los impuestos durante una crisis de confianza y en la que la propensión marginal a consumir es baja lo único que consigues es que esa crisis se agrave más pues la persona pierde poder adquisitivo y va comprar menos. Cualquier economista con dos dedos de frente abogaría por un gasto público eficiente que no es ni más ni menos que dejarse de construir circuitos ya que ahora no es el momento, pues lo primero es que los navarros no están para ir a ver carreras y lo segundo es que todo ese dinero que le estas quitando al navarro medio bien por la subida del IVA apoyada por UPN o bien por el incremento del déficit en el que esta incurriendo el gobierno foral con la construcción del circuito podría estar destinado a la promoción de empresas navarras fomentando su internacionalización pues nos encontramos en un punto estratégico del mercado con miras a Europa que nos ayudaría a ser más competentes o también con ayudas a la pequeña y mediana empresa que al fin y al cabo es este tejido empresarial el que siempre ha sido y será el motor de la economía tanto española como Navarra.
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